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Buruaga pide la devolución de un presupuesto en el que todo es ficción menos la subida de impuestos

La presidenta del PP advierte de que el presupuesto nace con un déficit democrático por que lo van a apoyar los representantes de 142.000 cántabros, y los de 157.000 lo votarán en contra

Intervención de

María José Sáenz de Buruaga


Debate de las enmiendas a la totalidad al proyecto de Ley de Presupuestos
de Cantabria para 2018

 

 

Vengo hoy en nombre del Grupo Popular a pedir a este Parlamento que diga no al presupuesto que el Gobierno de Cantabria ha remitido a esta Cámara y que diga no a la subida de impuestos.

Pretendo que una mayoría parlamentaria proteja a los ciudadanos que nos han elegido frente a un presupuesto lesivo y que no va a servir para solucionar el principal problema que sufre hoy nuestra Comunidad Autónoma: la parálisis económica y la resignación social.

Este presupuesto no es el resultado de un modelo de región, sino del reparto de intereses entre los socios de gobierno.

Llegó tarde a este Parlamento, tanto como socialistas y regionalistas tardaron en ponerse de acuerdo y alcanzar una tregua.

Ha sido elaborado y aprobado de espaldas a la sociedad, al margen de los agentes económicos y sociales que han reconocido sentirse utilizados. Su proyecto, señores del Gobierno, ha llegado al Parlamento huérfano de concertación política y social.

No ha existido voluntad ni proceso de negociación, tan sólo una mala escenificación, una farsa de la que han intentado hacer cómplice al Partido Popular.

La primera llamada para negociar el presupuesto la hemos recibido fuera de tiempo, cuando ya estaba registrada esta enmienda y cuando ustedes ya tenían amarrado el voto del diputado 18.

¿Para qué nos llamaron entonces? Para hacerse un lavado de cara antes de aprobar el presupuesto y la subida de impuestos con “un emboque sucio”, que dirían los bolísticos.

Señores diputados, este presupuesto es un instrumento de campaña electoral, no un instrumento de desarrollo regional; un engaño y una deslealtad a los ciudadanos.

Y es un presupuesto que nace muerto. Un presupuesto de imposible cumplimiento porque todo en él es irreal menos la subida de impuestos a los cántabros.

Es irreal la previsión de crecimiento del PIB del 2,8%. Y no lo digo yo, coinciden en ello todos los expertos. Lo dicen los principales servicios de estudios que sitúan la previsión de crecimiento en el entorno del 2,4%. Un año más, por debajo de la media nacional. Otra vez a la cola.

Las últimas, las de Funcas o el BBVA. Una desviación que hará mermar nuestro crecimiento regional y nuestro presupuesto.

Es irreal también la previsión de ingresos. Y es que el Gobierno de Cantabria ha abultado y exagerado los ingresos en, al menos, 76 millones de euros conforme a las estimaciones más prudentes o 95 millones según las más realistas, que provienen de las previsiones recogidas por el Gobierno en su propio Plan de Ajuste.

Exageran ustedes los fondos comunitarios, inflados claramente en 17,5 millones; exageran los reintegros de ejercicios anteriores, que elevan a 24 millones, o los más de 9 millones consignados en obras públicas a sabiendas de que, por ambos conceptos, ingresaran ustedes cero euros por segundo año consecutivo.

Y exageran, además, la recaudación, es decir, todo lo que el Gobierno espera recaudar de más, vía ingresos tributarios, haya subido o no los impuestos.

Y es que, todos los ingresos tributarios están estimados al alza a pesar de un contexto de poco dinamismo económico en el que la recaudación derivada del consumo y de la renta crecerá también poco. Escribir lo contrario en una ley es engañar a los ciudadanos.

Caso especialmente llamativo es el del impuesto de actos jurídicos documentados, un tributo que no se modifica, pero con el que el Gobierno espera incrementar la recaudación en más de un 52% o, lo que es lo mismo, en 10 millones de euros. A día de hoy, nadie lo ha explicado.

Y es irreal, el “espejismo” de la inversión productiva. Y es que la experiencia nos dice que las inversiones serán las primeras partidas en caer víctimas de los recortes que traerá este presupuesto.

Y para muestra, lo ocurrido en este ejercicio: un recorte de casi 40 millones de euros en inversiones y en políticas tan importantes como el empleo, la formación o la recuperación industrial del Besaya.

Además, en este 2017 únicamente han ejecutado 63 millones de los 160 presupuestados para inversiones productivas, es decir, un 40%.

Con 5 millones al mes, ya me dirán ustedes qué confianza y qué credibilidad nos merece que usted escriba ahora 184 millones en su presupuesto, señor Sota. Como si escribe 300, porque no es más que papel mojado.

Lo siento, no por usted señor Revilla, sino por todos los ciudadanos de esta tierra, pero mucho me temo que en el año 2018 las únicas máquinas que veremos trabajar en Cantabria serán las del Ministerio de Fomento.

Y revisen sus datos, porque el Grupo Fomento tiene en este momento obras licitadas o en ejecución por importe superior a los 500 millones de euros en nuestra comunidad, un récord histórico.

Y para terminar de cuadrar el puzzle, es irreal también el capítulo del gasto. Ninguna familia ni empresa en su sano juicio planifica sus cuentas mintiéndose a sí misma. El Gobierno de Cantabria sí.

Presupuestan ustedes a la baja partidas esenciales como el capítulo de personal que, como mínimo, consigna 20 millones menos de los que se van a necesitar; el gasto de suministros para nuestros hospitales y la farmacia de la población, infradotado en al menos 120 millones o los conciertos educativos, que recibirán 11 millones menos de lo ejecutado este año.

Entre tanta ficción sólo hay una cosa cierta: la subida de impuestos con la que sacarán de los bolsillos de los cántabros 25 millones de euros más, que es la factura que el regionalismo ha pasado al cobro en la revisión del pacto de Gobierno.

Señores del Gobierno. Este año dispondrán ustedes de 80 millones extra provenientes del sistema de financiación autonómica, provenientes del Estado, lo que significa que en dos años la capacidad de gasto de este Gobierno se habrá incrementado en 200 millones de euros.

Doscientos millones a los que hay que sumar los 52 derivados de los ahorros en el pago de intereses como consecuencia de la adhesión al Fondo de Liquidez Autonómica puesto en marcha por su enemigo Montoro.

Al parecer, 250 millones más les parecen poco, tan poco que pretenden sacar otros 25 metiendo sus manos en la cartera de las familias cántabras. Un sablazo en toda regla a las clases medias de Cantabria, que dejará a corto y medio plazo una secuela negativa en los recursos públicos y en la confianza en el Gobierno como garante de la seguridad jurídica y económica.

Estamos, además, ante un presupuesto continuista, un presupuesto de más de lo mismo, que ahonda en los mismos problemas y en los mismos errores, que insiste en una política económica fracasada.

Cantabria aún no ha recuperado el nivel de riqueza del año 2010, mientras en el conjunto del país lo recuperó a finales de 2015. Llevamos dos años de retraso en la recuperación.

Ni un solo trimestre desde que ustedes gobiernan Cantabria hemos crecido al ritmo nacional. Siempre por debajo. ¿La consecuencia? Somos la comunidad autónoma que más empleo ha destruido en 2017, según la última EPA.

Mientras en España la población ocupada crece un 2.8%, en Cantabria ha retrocedido un 1.4% en el último año, una diferencia negativa de 4 puntos, que es el principal problema de nuestra región y que se traduce en la falta de oportunidades laborales para que la gente pueda tener una vida y los hogares un nivel de bienestar aceptable.

¡Pero esto al señor Revilla le preocupa muy poco!

Dicen ustedes que han creado en estos dos años largos más de 5.000 puestos de trabajo y yo no lo niego porque es verdad.

Lo que yo les digo es que si hubiéramos crecido al mismo ritmo que el resto de España y hubiéramos creado empleo al mismo ritmo que España, y no a la mitad, hoy habría 5.000 personas más trabajando en nuestra comunidad.

Piénsenlo, porque los presupuestos regionales de 2016 y 2017 no son ajenos a este hecho. Han tenido mucho que ver con ello y ese es un argumento más para decirles que por el mismo camino no.

Para tratar de justificar y ocultar su rotundo fracaso se han lanzado ustedes a una espiral de enfrentamiento con el Gobierno de España, un Gobierno, que, por cierto, es el mismo en toda España, el mismo para todos.

Y qué casualidad que a todos les va mejor que a nosotros. A Asturias con los socialistas, a Castilla y León con el Partido Popular o al País Vasco con los nacionalistas. A todos, de cualquier signo político, les va mejor.

No es el Gobierno de España quien causa las diferencias, señores del Gobierno, sino la mayor o menor destreza de cada autonomía para acelerar la recuperación económica en su territorio, una oportunidad que ustedes no están sabiendo aprovechar.

Pero esto no es lo peor. Lo peor y lo más preocupante es que ustedes no quieren enderezar el rumbo. Todo lo contrario, porque este presupuesto contiene la misma mala política de los últimos años, mismas políticas, mismos malos resultados.

Este presupuesto no solo no ayudará a la recuperación, sino que será una carga para las familias y para las empresas porque va a generar más deuda, va a traer más recortes y va a poner la soga al cuello del proceso de recuperación económica de nuestra región.

Y déjenme que les diga que este presupuesto no tiene nada de social. Muy al contrario, yo diría que es un presupuesto sin alma.
¿Saben ustedes qué ha pasado a lo largo del último año, según la encuesta de presupuestos familiares que publica el INE? Que el gasto medio por hogar ha crecido un 2.6% en España.

En Rioja un 2.5%; en el País Vasco, un 1%; en Castilla y León un 0,1%, mientras que en Cantabria ha caído un 1.5%. Una vez más somos récord negativo: la comunidad con mayor descenso de gasto medio por hogar en el último año.

¿De verdad les parece que es el momento de subir los impuestos a las rentas medias que, desde 2016 y gracias a ustedes, ya soportan el cuarto IRPF más gravoso de España?

¿Les parece justo que los cónyuges e hijos que hereden en 2018 vuelvan a pagar un impuesto que hoy no pagan?

¿Les parece razonable que quien compre un piso de segunda mano tenga que pagar 3.000 euros más de impuestos por una vivienda de 150.000 euros, señor consejero? Porque esos no son precisamente los ricos.

¿Les parece inteligente subir un 20% y con efecto retroactivo los tipos impositivos del Impuesto sobre el Patrimonio provocando la huida de contribuyentes a otros territorios y la deslocalización del IRPF que lleva aparejada?

Cuidado, señor Sota, porque eso también tendrá consecuencias.

¿No será más razonable dejar este dinero en manos de los contribuyentes cántabros para que lo gasten o lo ahorren y vuelvan a pagar impuestos que reviertan de nuevo en la Administración?

Porque poner más dinero en los bolsillos de las familias y las empresas es la manera de reactivar la economía y de generar ingresos adicionales para sostener los servicios que sustentan nuestra sociedad de bienestar, servicios tan esenciales como nuestra sanidad pública que este presupuesto tan social va a seguir deteriorando con una deuda acumulada que, al final de este año, sobrepasará los 130 millones de euros. Volvemos a las andadas, señores del Gobierno.

Los defensores de la sanidad pública vuelven a la morosidad, vuelven a meter las facturas de medicamentos y productos sanitarios en los cajones y vuelven a poner en riesgo la prestación sanitaria de la población.

Un presupuesto muy social pero que continúa restando fondos a un sistema de atención a la dependencia en retroceso, que ha perdido 4 millones de presupuesto durante esta legislatura; posiciones en el ranking nacional, y que mantiene a más de 4.000 personas esperando y sin atender.

Muy social pero que recorta en materia de vivienda y disminuye las partidas destinadas a la rehabilitación y la inversión para el alquiler social mientras aumenta los contratos de asistencia técnica.

Tan social que año tras año recorta partidas destinadas a las políticas activas de empleo después de su hazaña de haber destruido 3.400 puestos de trabajo en el último año.

Esperábamos un golpe de timón en las políticas de empleo, señores del Gobierno, y lo cierto es que su plan para estas personas, para los mayores de 44 años que son la mitad de los parados cántabros, para esa tercera parte de nuestros desempleados con titulación universitaria y para la comarca del Besaya que tiene la mayor tasa de paro de toda Cantabria, no está en ninguna parte.

Parece que esas personas no le importan, señor presidente, que tan solo les importa repartirse el Gobierno y buscar un avalista, el que sea y costa de lo que sea. Primero un grupo parlamentario, luego otro y ahora, que pase el siguiente.

Pueden ustedes desgañitarse cantando cifras, pero no podemos creer lo que prometen cuando el presupuesto del Servicio Cántabro de Empleo es lo primero que recortan – 5 millones en mayo de este año- y cuando su ejecución apenas supera el 50% hoy. Ese es el verdadero debate, el del presupuesto que van a ejecutar.

Confunden ustedes la política social con la política del subsidio, pero nosotros preferimos la política del empleo, razón por la que nos resulta incomprensible su satisfacción por la evolución de la Renta Social Básica que se ha convertido hoy en el mejor indicador de su fracaso como gobernantes.

Somos firmes defensores del sistema de protección social y de esta prestación, una ayuda que está garantizada por ley y que ha de perseguir, como fin último, la incorporación social de las personas en situación de vulnerabilidad.

Pero el objetivo del Gobierno no puede ser el de elevar incesantemente el número de personas que “mal viven” gracias al presupuesto social, sino el de generar oportunidades para que los ciudadanos tengan un proyecto de vida autónomo que les permita prosperar.

Y este presupuesto que no tiene nada de social tampoco será el revulsivo que contribuya a dinamizar nuestra región porque revela la ausencia de proyectos para modernizar Cantabria.

¿Dónde están los planes industriales para una región que cuenta hoy con 2.100 ocupados menos en el sector industrial que hace un año? El peor dato desde 1.996 según el sindicato UGT.

¿Dónde el apoyo a los ganaderos y pescadores? ¿Dónde queda el impulso del turismo o al comercio?

Este es el presupuesto de un Gobierno de brazos caídos, que ha renunciado definitivamente a cambiar el rumbo de nuestra comunidad y que tiene como único objetivo la supervivencia de socialistas y regionalistas.

Ante la falta de balance, de resultados y de realizaciones el Gobierno se despacha con un presupuesto en el que pide prórroga. Lo mismo da hablar del MUPAC que del PSIR del Llano de la Pasiega, del que llevamos oyendo hablar desde 2004 en este Parlamento. Siempre patada hacia delante, todo para el 2019 y todo para el siguiente gobierno.

Es muy elocuente. El proyecto estrella de esta legislatura será permitir que pasen bicicletas por el Túnel de la Engaña.

Este presupuesto habla por sí sólo y lo hace para decir que son ustedes, señor Revilla, un regionalismo sin programa, sin programa y sin capacidad de gestión.

Cada día más cántabros tienen la sensación de que esta región no la gobierna nadie, de que Cantabria no tiene presidente.

En lo que sí coinciden los dos socios es en sus viejos vicios – en su querencia por las empresas públicas que vuelven a engordar sus pérdidas- y en su sectarismo político.

Y permítanme tan solo dos ejemplos. El primero, ni un solo proyecto para la ciudad de Santander, y el segundo, el presupuesto de la Consejería de Obras Públicas, que consagra la desigualdad.

De un total de 18 plurianuales, 13 corresponden a obras en ayuntamientos del PRC, tres en ayuntamientos del PSOE, uno de signo independiente y otro del Partido Popular. Todo un ejercicio de justicia y equidad con los habitantes de la región.

En conclusión:
Respuesta a la evolución económica de Cantabria. Ninguna.
Respuesta a los parados de nuestra región. Ninguna.
Respuesta a las necesidades de la sanidad cántabra. Ninguna.
Respuesta a las necesidades formativas y de futuro. Ninguna.
Respuesta a las comarcas más deprimidas. Ninguna.
Respuesta a los contribuyentes que esperan más eficacia del Gobierno. Ninguna.
Se va a agotar la legislatura sin que al Gobierno le haya sonado el despertador.

Este es el presupuesto del déficit. Déficit de ingresos, déficit de proyecto, déficit de gestión, déficit de ilusión, déficit de diálogo y también déficit democrático.

Hoy van a apoyar este presupuesto los representantes de 142.000 cántabros. Y lo votaremos en contra los representantes de 157.000. Para aprobarlo han tenido que transitar ustedes por un atajo. No somos unos ingenuos. Sabíamos que esta enmienda no iba a prosperar, pero, una vez más, hemos ejercido nuestra responsabilidad con la sociedad de Cantabria.

De este Parlamento saldrán hoy algo más que dos proyectos de ley. Saldrá el mensaje de lo que los cántabros pueden esperar de los grupos que lo conforman y estoy segura de que tomarán buena nota del presupuesto que se apruebe, pero también del cómo y con quién.

Muchas gracias.

 

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