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Buruaga exige al Gobierno que acelere el ritmo de vacunación para llegar a 246.000 cántabros antes del verano

Pide entre 3.500 y 4.000 dosis al día y puntos estratégicos de vacunación fuera de los hospitales y centros de salud como alternativa a la saturación asistencial

Denuncia que mientras Revilla se dedica a hablar de Donald Trump en las televisiones, Cantabria no tiene una estrategia de vacunación

Pide al consejero menos soberbia y al presidente que le baje los humos y se deje ayudar por el PP

La presidenta del Partido Popular, María José Sáenz de Buruaga, ha exigido hoy al Gobierno de Cantabria que vacune a 246.000 cántabros antes del verano, para lo que ha reclamado que se acelere el ritmo de vacunación administrando entre 3.500 y 4.000 dosis al día y se habiliten puntos de vacunación estables alternativos a los centros sanitarios que previsiblemente estarán saturados por la presión asistencial de la tercera ola.

La dirigente popular ha hecho esta propuesta en una rueda de prensa acompañada por el portavoz de Sanidad del Partido Popular, César Pascual, en la que ha reclamado una estrategia de vacunación trasparente que Cantabria ahora no tiene porque el consejero de Sanidad y el presidente Revilla prefieren improvisar y maniobrar a su conveniencia y les ha pedido que escuchen un poco más a su partido porque han cometido errores muy graves y no están en condiciones de despreciar la ayuda de nadie.

Buruaga ha afirmado que el principal objetivo del Partido Popular es agilizar al máximo la vacunación y ha explicado que para cumplir las previsiones del Ministerio de Sanidad hay que vacunar a 246.000 cántabros para finales de junio, lo que en la práctica se traduce en 10.000 personas a la semana, una cifra y un ritmo que no encaja en absoluto con la propuesta del consejero de Sanidad de administrar 2.000 dosis al día o, lo que es lo mismo,  inmunizar a 1.000 personas diarias al ser necesarias dos dosis.

La conclusión es que hay que incrementar notablemente el ritmo de vacunación en la comunidad, lo que, según la presidenta, dependerá de la capacidad de administrar la vacuna al ritmo exigible, puesto que el suministro que hoy es insuficiente irá aumentando progresivamente y se disparará con la aprobación por parte de la Agencia Europea del Medicamento de la vacuna de AstraZéneca y Janssen.

Según la presidenta del PP, para llegar a julio con la cifra planteada hay que conseguir vacunar a entre 3.500 y 4.000 personas al día, un objetivo que para el Partido Popular es de mínimos porque lo exigible y lo verdaderamente eficaz sería empezar el verano con una cobertura del 70% para acercarnos a la inmunidad de grupo y, de este modo, poder despejar el horizonte sanitario y económico en la segunda mitad del año.

Buruaga ha dicho que por muchas vacunas que lleguen, sin una buena planificación y organización no se podrá cumplir  ningún objetivo de vacunación y, por eso y para eso, ha exigido un plan regional de vacunación transparente, con un número de dosis suficiente, criterios de preferencia claros y un calendario ágil para que la vacuna se administre en el plazo más breve posible y dar tranquilidad a la población.

“Se trata de asegurar la equidad y acabar con la improvisación y la arbitrariedad. Exigimos menos propaganda, más eficacia y mejor gestión, porque mientras Revilla dedica su tiempo a hablar de Donald Trump en las televisiones, el trabajo de una auténtica estrategia de vacunación regional está sin hacer”, ha dicho.

ALTERNATIVAS ANTE LA PRESIÓN ASISTENCIAL 

La presidenta ha defendido la necesidad de sumar todos los esfuerzos y recursos del sistema autonómico de salud y planificar ya escenarios alternativos a la vacunación en los centros de salud y hospitales, porque puede no ser posible por la presión asistencial de la tercera ola y ralentizar la vacunación no es una opción.

Así, ha propuesto habilitar centros de vacunación estables distribuidos estratégicamente por la región, con equipos independientes de la enfermería de los centros de salud que previsiblemente estarán saturados por la presión asistencial.

De acuerdo con la propuesta del PP, serían necesarios en un escenario de vacunación de cinco días a la semana entre 20 y 22 equipos profesionales desplegados en 10-11 puntos de vacunación, mientras que para vacunar 7 días a la semana, serán  necesarios 7-8 puntos y entre 14 y 16 equipos.

La presidenta ha propuesto recurrir a personal recientemente jubilado o a estudiantes de enfermería en caso de falta de enfermeras y ha insistido en que en ningún caso debe despreciarse la colaboración con la sanidad privada.

PIDE AL CONSEJERO MAS HUMILDAD Y AL PRESIDENTE QUE LE BAJE LOS HUMOS

Durante la rueda de prensa, la presidenta ha advertido al consejero de Sanidad que ni va a amordazar ni a conseguir que el PP le aplauda, porque su obligación como primer partido de la oposición es que la vacuna llegue rápido y en condiciones de equidad a los cántabros y porque si no es por las críticas de su partido, Cantabria seguiría en ese ridículo 5% con las vacunas guardadas y sin administrar.

Según la presidenta, lo normal en el Gobierno de Cantabria es la improvisación, el desorden y el incumplimiento de las obligaciones, hasta que no pueden acallar las críticas. “El Gobierno de Revilla solo espabila a base de collejas”, ha apostillado Buruaga, quien ha pedido al consejero menos soberbia y al presidente que le baje los humos y se dejen ayudar porque han cometido errores muy graves durante la gestión de la pandemia que no van a poder sacudirse de encima con el cese de la directora general de Salud Pública convertida hoy en chivo expiatorio.

La presidenta ha criticado la alarmante falta de previsión y planificación de la campaña de vacunación, que empezó tarde y mal, con solo cuatro equipos profesionales y parando todo el puente festivo, para después saltarse todos los protocolos trampeando la estrategia del Ministerio de Sanidad para escapar del ridículo de su gestión.

Según Buruaga, se ha vacunado primero a grupos no de riesgo aparcando la vacunación de residencias y sanitarios de primera línea para disparar la estadística  porque está claro que el objetivo de la Consejería es maquillar las cifras, lograr un mejor porcentaje de vacunación de cualquier forma.

“No han buscado vacunar bien, sino quedar bien y así es como en Cantabria hemos asistido al esperpento de vacunar antes a un delincuente que a un abuelo vulnerable”, ha dicho la presidenta, quien ha denunciado que en las residencias el Gobierno se ha visto obligado a dar otro viraje y volver al plan de vacunación cuando le ha visto las orejas al lobo con un nuevo brote en Santa Cruz de Bezana Bezana.

Además, ha criticado la falta total de información y transparencia, que ha obligado a forzar la comparecencia del consejero de Sanidad.

Buruaga ha concluido que Revilla no es un espectador ni un oyente ni un comentarista, sino el presidente de la comunidad y legal y políticamente la autoridad responsable de poner en marcha todos los mecanismos de lucha contra el COVID y le ha pedido que asuma y ejerza su responsabilidad y que actúe con la misma rapidez que tiene para cerrar la hostelería para planificar y organizar la vacunación.

 

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